- Juegos de guerra
Por José Antonio Rivera Rosales
Donald Trump ya demostró que sus amenazas van en serio.
A poco más de un mes de haber accedido al poder, ha firmado más de 60 órdenes ejecutivas que van desde declarar un estado de emergencia en su frontera con México, hasta el objetivo explícito de acabar con los cárteles del crimen organizado.
Para el efecto, como todos saben, su gobierno designó como Organizaciones Terroristas Etranjeras (OTE) a media docena de grupos criminales mexicanos que, en lo sucesivo estarán bajo escrutinio de los servicios de inteligencia del gobierno norteamericano, en especial de la Agencia Central de Inteliencia (CIA) y del escasamente conocido Departamento Seguridad Interior (DHS), dedicado precisamente a combatir el terrorismo.
Las organizaciones criminales designadas como OTE fueron el Cartel de Sinaloa (CDS), Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cartel del Noreste, La Familia Michoacana (FM), Cartel del Golfo ( CDGF) y Cárteles Unidos (CU).
Hasta este momento toda esta relatoría es ampliamente conocida por la población tanto de México como de Estados Unidos, pero tal parece que la expectativa real ha sido cuasi ignorada por quienes toman decisiones en el gobierno mexicano. O quizá no.
El caso es que el gobierno de Trump ha dado señales claras de que pretende lanzar al menos un ataque militar contra las áreas de operación y fabricación del fentanilo, que está causando más de cien mil muertes anuales entre los consumidores estadunidenses.
El mandatario norteamericano está en la endeble posición de demostrar, a propios y extraños, que está dispuesto a cumplir con su promesa de destruir totalmente a los
cárteles mexicanos, así tenga que lanzar misiles a un país amigo.
La designación como OTE, que ya antes habia sido contemplada por los expresidentes Obama y Biden, pero que no tuvo suficiente respaldo en el Congreso norteamericano, simplemente abre la puerta a sanciones más duras para los implicados, especialmente a empresas y ciudadanos de EU que mantengan algún tipo de colaboración con esas organizaciones (congelación de activos, decomisos, aprehensiones).
Pero también abre la puerta a una incursión militar limitada que pudiera ser la utilización de misiles guiados contra objetivos específicos, como un laboratorio de fentanilo o un campo de adiestramiento criminal.
Hablamos de una incursión militar limitada -esto es, un ataque por aire- porque sería bastante improbable que la Casa Blanca lance una operación clandestina por tierra que podría facilmente toparse con militares mexicanos, lo que se traduciría en un incidente de suma gravedad. Aunque parece que al loco de la Casa Blanca poco parece importarle.
En este contexto, los personeros de Trump han mostrado un entusiasmo inexplicable por estallar hostilidades contra territorio mexicano, entusiasmo que parece surgir de una especie de odio contra México.
“Vamos a abrir las puertas del infierno contra los cárteles. Basta ya. Estamos garantizando la seguridad de nuestra frontera y los carteles están sobreaviso”, dijo apenas el viernes pasado Mike Waltz, consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, durante una reunión con conservadores de los Estados Unidos.
Por su parte el magnate Elon Musk, quien detenta un cargo en el gobierno de Trump, comentó que la designación como OTE “abre la posibilidad de atacar a los cárteles con drones”.
¿Así o más claro?
El jefe de la diplomacia estadunidense, el cubano Marco Rubio, con un lenguaje más mesurado, advirtió que las agencias policiales de ambos lados de la frontera están trabajando de manera coordinada, pero dejó entrever que si los cárteles cruzan la frontera les aplicarán la ley sin miramientos.
Pero lejos de esa ambigüedad, en la Casa Blanca tanto como en la agencia de Seguridad Interior (DHS), la CIA, la DEA y otras agencias menos conocidas, como la DIA (Agencia de Inteligencia de la Defensa), parece haber expectativas ciertas de que actuarán militarmente contra los cárteles para dejar en claro ante el público estadunidense que, efectivamente, están cumpliendo con su promesa de eliminar totalmente a los cárteles.
Vista la conducta desquiciada del mandatario norteamericano, parece casi inminente un ataque contra objetivos selectos en territorio mexicano, especialmente en los casos de tres cárteles: Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y del Noreste, que son los que aparentemente han sido observados por los vuelos de reconocimiento de la fuerza aérea estadunidense, lo que significaría incursionar en los estados de Sinaloa, Jalisco y Tamaulipas.
Pero dado que también fueron designados la Familia Michoacana y Cárteles Unidos, es posible inducir que un ataque de la fuerza aérea norteamericana tendría que adentrarse en territorio mexicano hasta el estado de Michoacán, donde operan mayoritariamente estas ultimas dos agrupaciones criminales.
En esta conmoción, resulta al menos encomiable la conducta de la presidenta Claudia Sheinbaum que, sin confrontarse directamente con Trump, ha dejado en claro que el gobierno mexicano de ninguna manera permitirá un agravio contra la soberanía nacional.
Es por ello que modificó el artículo 40 constitucoional, para dejar en claro que se aplicará la ley a quien incursione ilegalmente en territorio mexicano. La iniciativa tiene una dedicatoria clara: se refiere a cualquier fuerza de incursión de los Estados Unidos.
En el mismo sentido va la modificación al artículo 19, que prevé sancionar a quien resulte invoucrado en tráfico y producción de armas.
Pero tal parece que la mandataria mexicana está sola luchando contra molinos de vientos: los políticos de todos los partidos, pero especialmente los de Morena, con a mezquindad que los caracteriza, están inmersos en disputas por el poder -que los dibuja de cuerpo entero-, en lugar de congregarse en torno a su presidenta para ofrecer una respuesta terminante a los afanes intervencionistas de la ignorante oligarquía estaunidense.
Al margen de expresiones patrioteras demagógicas, los mexicanos debieran unirse para respaldar con todo a la mandataria mexicana que ha demostrado más entereza y dignidad que otros.
Aunque Trump ya refrendó su intención de aplicar aranceles del 25 por ciento a los productos mexicanos, vigentes a partir del próximo 4 de abril, esperamos que el gobierno de Sheinbaum pueda encontrar salidas laterales que signifiquen el menor daño posible a la economía y la integridad de México. De otro modo…