- Amenaza declarada
Por José Antonio Rivera Rosales
De un plumazo, el infame presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, terminó con 30 años de relación comercial enmarcada en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), conocido ahora como T-MEC.
Aunque es un mandatario que ha formulado diferentes amenazas contra los mexicanos, lo más grave sin duda es la probable intervención militar.
Desde el primer día que tomó posesión, este sujeto habló de anexar el territorio de Canadá como uno más de los estados de la Unión Americana, así como apoderarse de Groenlandia, recuperar el canal de Panamá y, más recientemente, despoblar la Franja de Gaza -garantizando así la continuidad del genocidio de la población palestina-.
De paso, ya declaró que si algún gobierno extranjero, como el de Teherán, atenta contra su vida, hay instrucciones para que ese país sea aniquilado por completo. Semejante barbaridad, que hace alusión a un genocidio, es imperdonable.
Es, sin duda alguna, un desquiciado, pero así lo quisieron sus electores en los Estados Unidos, lo que da una idea de la ideología dominante en ese país de inmigrantes.
El caso es que tan pronto fue ungido como presidente, ese individuo declaró una situación de emergencia en la frontera sur -algo que no existe-, lo que le da sustento a sus propósitos de deportación masiva de indocumentados, mayoritariamente mexicanos, a los que definió como “basura”, cuando es sabido que los trabajadores migratorios sostienen una parte fundamental de la actividad económica en ese país.
Aunque muchos personajes elogiaron la postura adoptada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien convenció al magnate de pausar el cobro de aranceles, la verdad es que sólo ganó un poco de tiempo y, a cambio, concedió desplazar diez mil agentes de la Guardia Nacional a la frontera norte para tratar de detener el flujo de fentanilo, que está causando estragos entre los adictos norteamericanos, sobre todo jóvenes de clase media. Según informes oficiales, más de 100 mil jóvenes adictos mueren anualmente en EU debido al consumo de esa droga.
Pero pausar el cobro de aranceles por 30 días es en realidad una muerte lenta: el mandatario norteamericano -y el gobierno que le acompaña- encontrarán la manera de seguir presionando a su similar mexicano para obtener ventajas en favor de la economía estadunidense, aunque de paso se dé un balazo en el pie.
Según análisis del Consejo Nacional Agropecuario, la imposición de aranceles tendrá un impacto de 475 mil millones de dólares sobre las exportaciones mexicanas, que además constituyen el 80 por ciento de las ventas al mundo. De ese tamaño es el daño que Trump quiere infligir a México.
Pero el daño a los ciudadanos estadunidenses es también casi del mismo nivel porque los norteamericanos se privarán de muchos productos necesarios para la subsistencia diaria, sobre todo en los estados de la frontera sur.
De verdad es inexplicable que Trump esté dispuesto a lesionar a millones de sus ciudadanos con tal de agraviar a México -y, de paso, a Canadá, su otro socio comercial-.
Habrá que conceder que ese orate efectivamente se cree su megalomanía de devolver a su país las glorias de antaño.
El gobierno de Sheinbaum tendrá que buscar mecanismos novedosos para tratar estos largos cuatro años con ese energúmeno.
Ya vimos que Trump está cumpliendo sus amenazas, vociferadas desde su campaña. Así que el gobierno mexicano tendrá que prepararse para afrontar una probable intervención militar del Ejército de los Estados Unidos, que no necesita incursionar por tiera para atacar a los cárteles, que ya fueron declarados como Organizaciones Terroristas Extranjeras (OTE).
En específico la DEA dejó en claro que sus objetivos son el Cartel de Sinaloa (CDS) así como el Jalisco Nueva Generación (CJNG), que tienen sus bases en Culiacán y Guadalaara, en forma respectiva. Según las estimaciones de la DEA, ambas organizaciones producen 90 por ciento del fentanilo que ingresa a ciudades de Estados Unidos.
A estas alturas la US Navy debe estar preparando los primeros ataques contra laboratorios, reales o supuestos, de fentanilo.
No le van a pedir permiso al gobierno mexicano. Ni le van a avisar.
Mientras los noteamericanos lo ven como una especie de ataques preventivos en aras de su seguridad nacional, el gobierno de Sheinbaum tendrá que valorar la viabilidad militar de ese escenario, que pudiera catalogarse como un acto de guerra. Así están las cosas, aunque parezca insólito.
¿No lo cree usted amigo lector (a)? Bueno, habrá que darle tiempo al tiempo.
Pero viendo la personalidad desquiciada de Trump, ningún escenario es remoto. No por nada un avión de reconocimiento (de espionaje) ya fue detectado por la Defensa en el Mar de Cortés, desplazandose a lo largo de la costa de Sinaloa.
De entrada, el gobierno de Sheinbaum debe darle velocidad en la captura de los capos de ambas organizaciones criminales
La captura de los mayos y los chapitos, en el caso de Sinaloa, y de Nemesio Oseguera, en el caso del Cartel Jalisco, sería una buena manera de demostrar que la embestida contra el crimen va en serio.
De otra manera, los mexicanos nos enfrentaremos a un escenario peligroso e inédito.